Tipos de celulitis

Identificar los tipos de celulitis: adiposa, edematosa y fibrosa


99% es el porcentaje de mujeres que lucha cada año contra ella y 3 las causas probadas: mala alimentación, falta de ejercicio y genética. La celulitis aparece cuando las células grasas (adipocitos), no drenan o eliminan correctamente los desechos. Éstos se acumulan en forma líquida (fase primera de la celulitis) alterando las células que fabrican fibras de colágeno en exceso. Estas fibras, que se disponen vertical y horizontalmente, se espesan hasta la piel (fase segunda). Esto provoca el mal funcionamiento del sistema circulatorio y puede dar paso a una celulitis dura y compacta (tercera fase), de ahí la celulitis la apariencia de "piel de naranja".

¿Qué es la celulitis?


La celulitis es el relieve en la piel que llamamos "piel de naranja". Sólo entre el 1% y el 2% de las mujeres puede decir que no tiene celulitis, y ni tan son siquiera es patrimonio de una edad: aunque empeora con el tiempo y suele ser más visible en mujeres de mayor peso, también las delgadas luchan contra ella.

Los 3 tipos de celulitis en mujeres


Actualmente, los especialistas cuentan con una clasificación que permite saber qué tipo de celulitis padecemos y cómo conseguir hacerle frente. La industria cosmética, incluso, se especializa y se dirige a cada una de ellas con fórmulas de cremas anticelulíticas más efectivas. Así se ha creado una clasificación dermatológica que permite saber el tipo de celulitis y de qué manera hay que tratarla con los remedios más eficaces.

Primera fase: celulitis adiposa

Nos encontramos en el primer estadio de la celulitis: la piel es compacta, dura y difícil de pellizcar. Puede que apenas se aprecie a simple vista, pero si aprietas la piel puedes apreciar los famosos "hoyuelos" que te advierten de que el proceso ha comenzado. Aunque no hay normas establecidas, lo más normal es padecerla antes de los 35 años.

Ahora estás a tiempo de frenar el proceso si te cuidas adecuadamente haciendo ejercicio: basta con dos o tres días a la semana, y siempre un deporte aeróbico como correr, nadar, montar en bicicleta, step o spinning. Todos ellos activan la circulación, reactivan el metabolismo de las grasas y favorecen el sistema cardiovascular. Trabajan por dentro, pero también por fuera, porque cuando una piel está visiblemente tensa y firme, la celulitis se disimula. La alimentación es otro pilar fundamental para evitar el ir a más; una dieta rica en agua y pobre en grasas asegura la victoria. Prescinde de los azúcares, la sal, el tabaco, el café, las bebidas gaseosas y el alcohol, que ralentizan la circulación y retienen líquidos y toxinas.

El apoyo cosmético funciona esta primera fase si se aplica la crema anticelulítica todos los días. En esta etapa destacan tratamientos con aparatología moderna que son capaces de erradicarla caso por completo. Aunque requieren de varias sesiones, los ultrasonidos, la cavitación, la radiofrecuencia, la vacumterapia o la endermología ayudan a eliminar líquidos y a disolver la grasa.

Segunda fase: celulitis edematosa

Las hormonas suelen influir en este tipo de celulitis o agravar el problema sumándolo a una mala circulación o a una tendencia a cumular líquidos; por ello también se llama "celulitis acuosa". En esta fase ya se hace visible sin necesidad de pellizcar la piel, sobre todo en muslos, glúteos y abdomen. Agravantes reconocidos son la toma de anticonceptivos orales, los embarazos o la llegada de la menopausia, ya que todos ellos contribuyen al deficiente drenaje del metabolismo.

El sedentarismo es el mejor amigo de la celulitis. La solución, las llamadas "tres e": ejercicio, ejercicio y ejercicio. Si tienes tiempo (y ganas), apúntate al gimnasio y practica actividades aeróbicas de bajo impacto, como el aerobic, el baile, cinta de correr, spinning y Pilates. Si no te gusta ir al gimnasio, aprovecha el buen tiempo y, tres veces por semana, una hora cada día, dedícala a hacer footing, montar en bicicleta o darte una larga caminata a paso ligero.

Llegadas a este punto, las cremas anticelulíticas también ayudan. Utiliza las cremas para "zonas rebeldes" capaz de mejorar la celulitis más incrustada, formulada a base de activos más potentes y concentrados. Utilízala dos veces al día (mañana y noche) y sé constante porque, si no es así, de nada servirá.

Es necesario hacer un tratamiento de "choque" seguido de un mantenimiento periódico por tiempo indefinido. La Mesoterapia puede ayudar a corregirlo. Es un método que consite en la inyección superficial de diferentes sustancias, con el que se obtienen unos resultados reales y visibles. Muchas veces se puede apreciar desde la primera o segunda sesión. Precio: a partir de 100 euros la sesión.

Tercera fase: celulitis fibrosa

Si la celulitis provoca dolor, se ha llegado a la tercera fase y el problema se agrava. Es la peor celulitis de todas, la que lleva años haciéndose un hueco en tu vida y, a pesar de todos los esfuerzos, no has conseguido que desaparezca. Es rebelde, dura, fibrosa y duele al sentarse o al rozarte con algo porque los nódulos de grasa están muy inflamados (en ocasiones hasta pueden aparecer hematomas al tacto). Además, es fácilmente perceptible porque el paisaje geográfico de la piel está lleno de relieves Suele afectar a mujeres de más de 40 años y va acompañada de una pésima circulación y, en ocasiones, de varices.

Por desgracia hace caso omiso a dietas, ejercicio y cuidados especiales, aunque todos ellos son imprescindibles para que el problema no empeore. En esta etapa necesitas un tratamiento de choque.

Hay que realizar un tratamiento de liposucción. La liposucción ha incorporado nuevas técnicas de remodelación corporal. Las cánulas que se utilizan en el quirófano son cada vez más finas, y los sistemas y "maneras de hacer", más avanzados y eficaces. La edad adecuada para someterse a una lipo depende del estado de la piel. Si es óptimo puede practicarse desde los 16 hasta los 70 años. El precio varía desde 2.500 hasta 7.000 euros, según la cantidad de grasa que se extraiga.