Cómo reducir la celulitis

Cómo reducir la celulitis: eliminar la celulitis


Aprende a reducir la celulitis para combatir la "piel de naranja". Muslos y nalgas son puntos donde se acumula buena parte de las reservas de grasas del organismo y, por tanto, zonas muy vulnerables a la acción de la celulitis. Descubre las claves para reducir la celulitis. Pon en práctica los siguientes consejos, ya que más vale prevenir que lamentar.

1. Aprende qué es la celulitis


La celulitis es una alteración de la piel provocada, principalmente, por una deficiencia en la microcirculación que provoca un aumento de las células grasas. La celulitis afecta 9 de cada 10 mujeres. Existen distintos tipos de celulitis: compacta o dura, flácida o blanda, edematosa o acuosa.

Cómo reducir la celulitis: En una fase inicial la celulitis puede reducirse fácilmente con unos hábitos de vida saludables: dieta, ejercicio y vida sana. Además hay que usar cremas anticelulíticas, y si es necesario, acudir a tratamientos profesionales para disolver la grasa localizada y reafirmar tejidos.

2. Un masaje para reducir la celulitis


Los masajes anticelulíticos contribuyen a eliminar la celulitis. Los masajes celulitis favorecen:
• La reducción de volumen de las piernas.
• El alisamiento de la piel de naranja.
Es recomendable un masaje a la semana hasta obtener los resultados deseados. El bono más utilizado es el de 15 sesiones de 35 minutos. ¡Abajo la piel de naranja!

3. Tratamientos para reducir la celulitis


Para tratar las áreas de conflictivas con piel de naranja, existen métodos que combinan el ejercicio físico con la aplicación de cremas anticelulíticas, y técnicas que asocian masajes con la acción de modernos aparatos. Su objetivo es sólo uno: moldear la figura alejando para siempre la piel de naranja.

4. Evita estas situaciones para reducir la celulitis


• Evita los deportes bruscos que exigen gran esfuerzo.
• Evita las prendas de vestir apretadas que dificultan la circulación.
• Evita los zapatos totalmente planos o con demasiado tacón.
• Evita las fuentes directas de calor: estufas, baños y duchas calientes muy prolongadas.
• Evita las malas posturas: sentarte con las piernas cruzadas o sobre ellas.
• Evita el tabaco y el alcohol. Inciden negativamente sobre el sistema circulatorio.